domingo, 22 de noviembre de 2009

CORAZÓN DE ALMENDRAS.

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Hace unos días, unos amigos ingleses nos regalaron un surtido de unos pastelillos que ellos llaman "fudges", consistentes en una mezcla de leche condensada, azúcar, vainilla y mantequilla (como elementos básicos); además, unos llevaban coco o chocolate o pasas o almendras...
Éstos últimos nos recordaron el exquisito sabor de una receta típica de un pueblecito muy pequeño de aquí cerca: Atajate.
Se trata de lo que allí denominan "queso de almendras".
Estuvimos investigando y descubrimos que una receta prácticamente igual y con el mismo nombre, se prepara muchísimo en Canarias y algo en Extremadura.
Así que, con alguna aportación propia, la emprendimos con los ingredientes y resultó así: -
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INGREDIENTES:
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- 500 g de almendras (ya peladas).

- 500 g de azúcar (decidimos mitad blanca y mitad morena).

- 5 yemas y 1 clara de huevo.

- 70 g de coco rallado (aportación propia).

- Ralladura de la piel de 1 limón grande.

- 1 cuch. pequeña de jengibre (aportación propia).

- 1 vaso de agua.

- Mantequilla para untar el molde.

- Canela en polvo para decorar (al gusto).

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PREPARACIÓN:
- Lo primero que hay que hacer es partir las almendras y quitarles el pellejito interior. Es cómodo comprarlas ya preparadas, pero son caras, y como nosotros teníemos un saco lleno de propia cosecha, pues: me tocó. A mí partir y a mi señora, pelarlas después de darles un hervor en agua.
- A continuación las pasamos por una picadora y las dejamos con una textura no demasiado fina ni arenosa, pero que tampoco queden trocitos ni se hagan grumos.
- En un cacillo, ponemos el vaso de agua y el azúcar y llevamos a ebullición, hasta que caramelice.
- Se retira del fuego y le añadimos las almendras picadas, el coco, la ralladura del limón y la cucharadita de jengibre. -
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- Lo volvemos a colocar en la candela, dejando a fuego bajo y removiendo continuamente para que no se pegue.
- Se baten las 5 yemas y la clara y se le agrega despacito a la mezcla anterior. Decidimos esta cantidad de yemas, ya que las diversas fuentes consultadas variaban desde 3 yemas hasta 6, incluso vimos una con 12 claras.
- Dejamos en el fuego entre 30 y 40 minutos, sin dejar de remover y a fuego bajito. Hasta que notemos que la masa se despega bien de las paredes del recipiente. -
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- Ese es el punto apropiado para depositar la masa en el molde, previamente untado con mantequilla. Nosotros nos decidimos por uno de silicona para facilitar el desmoldado. Y como tenía forma de corazón, pues de ahí el nombre de nuestra adaptación del "queso de almendras".
- Una vez en el molde, debemos apretar con una cuchara untada de aceite o mantequilla, para que quede bien compacto. Dejamos enfriar en la nevera hasta que se endurezca.
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- Cuando comprobemos que su textura es la adecuada, desmoldamos y espolvoreamos con canela molida.
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Al tratarse de un postre con tanta cantidad de azúcar, pensamos que el coco le aportaría una ligereza y un sabor acorde con el resto de los ingredientes básicos.
Y lo del jengibre, pues es que siempre viene bien un toquecillo picantito en este tipo de postres (yo le hubiese echado un poquitín más..)
El resultado: un postre muy calórico pero muy rico, con la ventaja de que se puede ir consumiendo poco a poco, ya que aguanta bien en la nevera.
Y la satisfacción de haber usado algunos de nuestros productos para su elaboración: las almendras, el limón y los huevos.
Cuando lo compramos en una ocasión, nos pareció un producto caro, pero la verdad es que, después de hacerlo uno mismo, nos damos cuenta de lo laborioso que resulta, aunque con ello no queramos desanimar a nadie para su preparación: merece la pena. -
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9 comentarios:

Kako dijo...

La verdad es que la cantidad de azúcar asusta, aún bajando a la mitad me parece demasiado, el problema es que cuando se rebaja demasiado a veces se pierde en consistencia, sobre todo si es un bizcocho.
Estupendo postre, las almendras siempre son perfectas.
Un abrazo.

Anica dijo...

Q pinta mas rica!!!!! Me quedo dando una vueltecica por tu cocina, y me apunto esta receta, saludos desde Zaragoza!!!!

Anika

http://anicaensucocina.blogspot.com/

Marhya dijo...

Madre mía, qué pinta más buena. Es verdad que tiene que ser muy calórico, ains, nada es perfecto. Pero ya de pecar, qué mejor que hacerlo con todas las de la ley, jejeje.
Besos.

polita dijo...

Qué gracia, he estado en El Hierro en octubre y me quedé con ganas de comprar un queso de almendras, me echó para atrás el azucar. Pero, ahora, con tu receta voy a intentar hacerlo con fructosa, y así adaptarlo a mi método de alimentación.

Muchas gracias, secretario.

Besotes de polita!!!

marilu perez dijo...

¡Que bonito! Que gozada levantarte a la mañana y tener un cachito de corazón para desayunar...
Me encantan los bizochos con tanta almendra.
¡Besos!

Su dijo...

Ya estoy tardando en hacerlo, me llama todo lo que lleva.
Felicidades por todo, me acabo de poner al día.
Un abrazo para todos

Erika dijo...

El resumen del evento “Comida de mi pueblo” en el que han participado ya está listo y pueden pasar a disfrutarlo. Gracias por su aporte al HEMC Nº38, entre todos aprendimos un montón de cosas nuevas!
Saludos desde La Ventolera

Adormidera dijo...

Uhmmmm, me priva el queso de almendra. No obstante, ahora mismo te escribo desde el pueblo canario con más tradición en este postre (y otros de pura almendra). De hecho, por los inmensos ventanales de esta habitación, algunos frutales tengo a la vista.
No había oído nunca lo del agua pero sí que es mucha la cantidad de huevos que lleva... y mucha la fuerza que hay que tener en los brazos para dar el punto al preparado, sin dejar de remover.

De chica, abuelo y Loló picaban almendras con un caño de metal al que le habían colocado un mango de tosca madera, y sobre una piedra de mar. Tres o cuatro no les pelábamos con la suficiente rapidez... Luego horas y horas de ese olor impregnándolo todo.

No, no es extraño lo que cuesta si son caseros de verdad. Pero normalmente los que se consiguen en las tiendas son blancuzcos, frente al intenso y tostado dorado de antaño, con bien de huevos y paciencia... su toque de limón.. .ummmmmmm

Ayyy, qué ganitas!!!

Pero, una cosa, estos postres no se toman ni conservan fríos. El huevo debe quedar perfectamente cocinado con el tiempo en el fogón, y lo que puede ocurrir si uno alarga su consumo, es que se pongan duros. Para conservarlos, lo mejor, una lata, de estas tipo galletas de mantequilla o similar.
Un trozo de queso de almendra y una mistela, y al final un buchito de café, era lo mejor para festejar una visita, fuera cual fuera.

Me encanta ver que recuerdan recetas de siempre... y que lo hacen tan bien.

Felicidades.

Un saludito.

El Secretario dijo...

Hola amigos.

Muchísimas gracias por todas vuestras visitas y comentarios.

Hasta pronto, abrazos y buen provecho.