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Todas las fotos son ampliables.
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Esta va a ser nuestra aportación al HEMC 35, dedicado a "CONSERVAS CASERAS".
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Para preparar esta mermelada, a la que hemos querido aportar una pizquita de "picante" con el jengibre, hemos contado con zanahorias y limón de nuestra propia cosecha, con lo que esto supone de total garantía de que ahí no se ha añadido nada "extraño".
Nos decidimos por la zanahoria (primera vez que la preparamos), ya que de otras frutas las habíamos hecho, pero ya estaban publicadas en nuestro blog previamente.
Así que..., ¡total primicia!
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INGREDIENTES:
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- 800 g de zanahorias.
- 400 g de azúcar (hemos usado azúcar moreno).
- 1 cuch. grande de jengibre molido.
- 1 limón grande (ralladura y zumo).
- 1 naranja.
- 1 barra de canela.
- 5 clavos de olor.
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PREPARACIÓN:
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- Uno de los "secretos" de que esta mermelada haya salido tan exquisita, es que la materia prima principal pasó rápidamente de nuestro huerto a nuestra cocina.
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- Una vez que hemos lavado bien las zanahorias, quitamos las ramitas (que irán a servir de alimento a nuestras gallinitas; aquí no se desperdicia nada...)
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- Las pasamos a la vaporera de bambú (que tan buenos resultados nos está dando, ya que el alimento no pierde nada de sabor). Las dejamos entre 5 y 8 minutos (dependiendo del tamaño), hasta que queden en un puntito tierno ma non troppo.
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- Las dejamos enfriar un poco y, a continuación, las despojamos de la fina piel que se desprenderá con los dedos, sin ayuda de cuchillos ni nada. Así que no se pierde nada prácticamente del alimento.
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- Ya peladas, las cortamos en pequeñas rodajitas. Le agregamos el azúcar, la ralladura y el zumo de limón, la naranja pelada y troceada.
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- Aquí viene lo del jengibre, que se nos ocurrió cuando estábamos en una fase previa de experimentación: la habíamos preparado sin esta especia, pero al probarla con un poco de queso de oveja curado, vimos lo bien que encajaba el dulzor primigenio de la zanahoria con un toquecillo "picante". Así que nos dijimos al unísono: ¡JENGIBRE! Y este pasó a formar parte de nuestros clásicos en toda mermelada: el clavo de olor y la ramita de canela.
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- Ya que tenemos todos los ingredientes juntitos, colocamos a fuego medio/bajo en una cacerola destapada, moviendo constantemente con cuchara de palo. Así de 30 a 40 minutos, hasta que adquiera la consistencia de mermelada. Nosotros la dejamos espesita, dado el poco contenido de agua de las zanahorias.
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- Sacamos los clavitos y el palo de canela (que reservamos para luego envasar en los tarros) y pasamos por la batidora, dejando la textura al gusto de cada cual. A nosotros nos gusta con trocitos consistentes...
Aunque esté feo decirlo, la mezcla de sabores armonizó de fábula. El dulzor de la zanahoria, con el puntito ácido de limón y naranja, más los delicados aromas de clavo y canela; y, para rematar, el "retrogusto" picantillo del jengibre, que se apreciaba ya en un segundo plano cuando parecía que ya lo habías saboreado todo.
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- Y ya se procede al envasado en tarros de cristal. Aguantará en el frigorífico varios meses conservando el rico sabor del huerto. Y para consumirla como todos ya sabéis: en tartas, bizcochos, con tostadas...
Nos salieron dos tarros llenitos y lo que sobró, nos lo comimos inmediatamente con unas tortitas de arroz y un poco de queso del que hablamos antes y con su té verde con hierbabuena: de muerte...
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